Breve introducción a los automatismos neumáticos

Origen de los automatismos neumáticos

Hay que remontarse muy lejos en el tiempo para descubrir el origen de los automatismos neumáticos. Hace más de dos mil años, nada menos, un griego llamado Ktesibios quiso fabricar una catapulta y para ello se sirvió del aire comprimido. En estos momentos, los automatismos neumáticos se sirven de esta forma de energía, una de las más antiguas que se conocen, para construir herramientas imprescindibles hoy en día en el control automático de las industrias.

Historia más reciente de los automatismos neumáticos

Si bien se conoce el uso del aire comprimido desde el año I, no ha sido hasta el siglo pasado cuando se empezó a investigar seriamente el comportamiento de los automatismos neumáticos y las posibilidades que éstos brindaban. Su aplicación a la industria como tal llegó hacia el año 1950. En la actualidad, es prácticamente impensable la concepción de una explotación industrial que no tenga automatismos neumáticos.

Automatismos neumáticos: energía limpia

Los automatismos neumáticos trabajan con una energía completamente limpia y que proporciona, además, una gran seguridad en su manejo. Al tratarse en realidad de aire, no puede producirse una explosión, no es vulnerable a los cambios de temperatura y no daña los componentes del circuito. En contrapartida, resulta una energía muy "ruidosa" por la descarga de aire contra la atmósfera que produce.