Los frenos hidráulicos se basan en el uso de la presión de un líquido para ejercer una fuerza hacia afuera sobre las zapatas de freno. Llamamos freno hidráulico o hidrocontrol a un montaje muy similar a un cilindro neumático común pero, en este caso, la alimentación de aire que se usa para el retroceso también se emplea para hacer retroceder el aceite al cilindro. La precisión y la potencia de respuesta lo han convertido en una herramienta clave en diferentes industrias.
Un pedal de freno y un cilindro maestro son las dos piezas fundamentales que componen un hidrocontrol. Además, los frenos hidráulicos incorporan un mecanismo de freno de ruedas con sus conductos y piezas de sujeción correspondientes. Cuando se necesita un movimiento de avance y retorno muy rápido, el freno hidráulico lo proporciona, generando también una gran precisión tanto en la uniformidad de su velocidad como en su recorrido.
El uso del hidrocontrol o freno hidráulico es muy variado pero, básicamente, se emplea cuando se necesita una gran precisión en la velocidad. Para conseguir que avance lento y retroceda rápido se provee de un regulador unidireccional. Máquinas o útiles automáticos como fresadoras, tornos, mecanizado, tronzado, máquinas transfer, etc., incorporan el freno hidráulico para ganar precisión de movimientos con velocidades altas.