Podríamos comparar un multiplicador de presión con una central hidráulica. Tiene a favor un bajo coste y, además, trabajando a una presión alta y en pequeños volúmenes, resulta mucho más rentable. Se agrupan en función de su diámetro en tres grandes familias, que pueden ir desde los más pequeños, con un volumen desplazado de 25 cm³ cada 100 mm. de recorrido, hasta los más grandes, con 1.767 cm³. De igual forma, se fabrican, a petición del cliente, modelos de mayor o menor diámetro.
Un multiplicador de presión, sea cual sea su diámetro, se compone siempre de las siguientes piezas: vástago, tubo neumático, tapa delantera, tapa trasera, pistón, junta de asiento plano de nilón, guía del pistón – nilón, junta del pistón de NBR, casquillo vástago autolubricado, junta del vástago de NBR, junta del multiplicador hasta 450 kg/cm2, junta de asiento plano del multiplicador, cuerpo del multiplicador, tubo del multiplicador, tapa delantera del multiplicador y tirantes.
Usamos el multiplicador de presión de aire/aceite aceite/aire, con cilindros hidráulicos, cuando lo que necesitamos es una gran fuerza de empuje que trabaje con recorridos cortos. Máquinas y herramientas como mordazas, fresadoras para amarre de piezas, prensas y gatos, incorporan este elemento en sus estructuras, pues facilita enormemente sus tareas.