Con una alimentación de aire comprimido, a una presión determinada, los multiplicadores de presión amplifican ésta una cantidad de veces X en un número de etapas X, no debiendo nunca sobrepasar la presión máxima amplificada de los 35 Bar. Dependiendo del diámetro de recorrido que tenga el multiplicador, el volumen de aire desplazado a la presión amplificada será diferente, por lo que hay que tener en cuenta el uso que se le va a dar dentro de la fábrica.
Los multiplicadores de presión, compuestos de unas partes más o menos "simples", se utilizan ampliamente en diferentes industrias. Utilizando un cilindro y un circuito neumático o electroneumático, unas válvulas unidireccionales y un manómetro, los multiplicadores de presión pueden ofrecer un movimiento alternativo. En el momento en que el aire de alimentación se detiene, la presión que queda en la cámara de salida amplificada devuelve los pistones a su posición.
Los multiplicadores de presión son perfectos para su uso en lugares donde no se aconseja, por los motivos que sea, la utilización de dispositivos eléctricos. Existen multiplicadores con y sin regulador de presión; en ambos casos, para evitar fluctuaciones en la presión, se aconseja instalar un depósito posterior a cualquier multiplicador. Constituyen una herramienta muy útil pero delicada, de modo que hay que tener muy claro el uso que se le va a dar.